La gran obra de Shakespeare «Otelo» en el Teatro Cuyás

otelo
OTELO
14 y 15 de Febrero 20.30 hrs
Teatro Cuyás
Entradas: www.entradas.com y taquilla

El maravilloso clásico de William Shakespeare llevado a escena por uno de los directores con más trayectoria en el verso: Eduardo Vasco y su compañía Noviembre Teatro, en coproducción con el Teatro Calderón de Valladolid.

Otelo, general moro al servicio de Venecia, consigue el amor y la mano de Desdémona, una noble veneciana; pero Yago, despechado porque Otelo ha nombrado su lugarteniente a Casio y no a él, trama su venganza. Ante un ataque de los turcos, Otelo es enviado a Chipre y viaja con su mujer, con Yago, Casio, Rodrigo, pretendiente enamorado de Desdémona, y Emilia, esposa de Yago. En Chipre, Yago consigue que Casio se emborrache y pierda la confianza de Otelo. Así se convierte en el oficial de confianza de Otelo y empieza a insinuar que Desdémona le es infiel con Casio. Emilia (mujer de Yago y dama de compañía de Desdémona) toma un pañuelo de ésta y se lo entrega a Yago, quien lo deja en el cuarto de Casio y lo utiliza como pretexto para hacer evidente la infidelidad de Desdémona ante los ojos de Otelo. Casio pide a Desdémona que interceda ante su esposo para que le devuelva el grado de teniente. Otelo sorprende una conversación entre Yago y Casio hablando de Blanca, amante de Casio, y cree que se habla de Desdémona. Convencido de que su esposa le es infiel, Otelo mata a Desdémona estrangulándola, Rodrigo se enfrenta a Casio y muere, Emilia desenmascara a su esposo, quien la asesina. Otelo advierte el error que ha cometido y se suicida, su cuerpo queda junto al de su esposa. Yago es puesto en manos de la justicia, y Casio sustituye a Otelo y toma el poder militar de Chipre.

Pero la gran pregunta, la pregunta del millón, es sin duda aquella que pretende desentrañar los motivos del Yago. La mano que mueve los hilos, el pervertidor en la sombra, el cínico que no tolera el bien porque no puede creer en él; el profundamente desencantado: si todo el mundo miente, cómo verificar que algo es verdad, cómo recuperar la fe; fe en el amor, en las relaciones humanas, en la amistad, en la justicia… Otelo querría recuperar esta fe, lucha desesperadamente consigo mismo y pierde. Yago no cree que exista tal cosa, pero igual lucha; tal vez porque en la vida de Otelo hay una hermosura cotidiana que hace fea la suya, una reminiscencia del paraíso perdido. Shakespeare, de nuevo, nos lleva hasta el centro del misterio humano y hace con él poesía en acción. Esperamos participar de esta belleza, una vez más.
Yolanda Pallín

Author: J.A.D

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